Lo que no sabes que sabias

Estoy convencido de que absolutamente todo lo que nos ocurre en la vida tiene una causa y un propósito que en muchos casos puede escapar a nuestro conocimiento actual. Pero será develado a su debido tiempo, ya que somos seres temporales y, como tales, debemos aprender a esperar para comprender las causas de las experiencias que estamos viviendo. Todo lo que podemos observar a nuestro alrededor, referido a nuestra vida, no es lo que es, sino el reflejo de lo que ha sido: está en nosotros construir lo que vendrá, y crear las circunstancias para nuestro futuro.

Quién soy? Una persona que intenta superarse y ser un poquito mejor que el día anterior, con la única finalidad de vivir una vida feliz.


Este libro nos propone adoptar un comportamiento positivo que debe culminar, con un profundo sentido de agradecimiento por estar, simplemente estar en esta vida, ser quienes somos y participar en ella del modo en que lo hacemos. Nuestra evolución se va dando a través de cada experiencia y todas son absolutamente necesarias, tanto las que consideramos buenas, como malas, son imprescindible, y ocultan una lección que debe ser aprendida.

Editorial: De los cuatro vientos / ISBN: 978-987-564-931-6

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Belgrano, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Nació en 1967 en Buenos Aires, Argentina, donde vive actualmente, después de haber vivido en Estados Unidos por 5 años, retornó a seguir trabajando en la superación personal y seminarios, tendiente al crecimiento espiritual de las personas.

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lunes, 16 de noviembre de 2009

Los derechos

En la constitución de los Estados Unidos de América, figura un párrafo que siempre cautivó mi atención: “….derecho a la persecución de la felicidad…”
Considero que todos tenemos ese derecho como seres humanos, lo que a veces creo no sabemos apreciar son precisamente los límites, ya que lo que puede hacerme feliz, quizás no sea lo mismo o inclusive se oponga a lo que hace feliz a otra persona.
La “realidad” que somos capaces de observar nunca es tal, sino que estamos condicionados por nuestra historia, (estilo familiar, lenguaje, educación y demás), por lo tanto no existe una realidad absoluta, sino que como decía Hume, Kant y Schopenhauer que también coincidían con que: de la “realidad” solo podemos tener una opinión, una imagen subjetiva o una interpretación arbitraria.
Mas adelante Albert Einstein afirmó que es erróneo tratar de fundamentar una teoría sólo sobre observaciones objetivas y que, por el contrario, la teoría determina lo que podemos observar, enseñándonos que nuestro marco de referencia justamente nos impide ser objetivos.
Quizás por esto se hace tan difícil definir los derechos de todos, sin entrar en disputa sobre hasta donde, quién o quienes los tienen.
Lo único de lo que si estoy convencido es que mis derechos terminan donde comienzan los de los demás, y con esto quiero decir que deberíamos ser muy cuidadosos a la hora exigir algo que pueda perjudicar a otros, (que a gran escala nos perjudicará a nosotros mismos), y en todo caso tendríamos que buscar un campo común de acuerdo que nos permita a la mayoría gozar de un bien estar, y una vez encontrado el consenso aceptar aquello que acordamos.
No es novedad que hay personas a las que es extremadamente difícil conformar, en todo caso deberíamos acudir a terceros que nos ayuden a resolver nuestros subjetivos conflictos, porque es bien sabido lo difícil de definir la posición entre dos puntos, sin tomar una tercera posición de referencia, (es precisamente como trabajan los sistemas de GPS con tres satélites como mínimo para ubicar algo longitudinal, transversal y verticalmente, lo que se llama triangulación).
Esa referencia debería ser proporcionada por la justicia, (concepto ligado al derecho), es por esto muy difícil garantizar los derechos de ciudadanos que carecen de instituciones judiciales virtuosas.
Más allá de la contingencia, podríamos decir que nuestros derechos como ciudadanos conllevan obligaciones y no podemos exigir de los demás, cuando no estamos dispuestos a mantenernos firmes en una posición recta, (derecha), y cumplir a la vez con nuestras obligaciones no solamente cuando nos convenga, sino en todas las circunstancias y además exigir que quienes deben hacer, hagan cumplir las leyes que siempre perfectibles regulan nuestros constructos de realidad.
La impunidad con la que actúan algunas personas se encuentra patrocinada por el silencio de quienes no denuncian, (el que calla otorga), por lo tanto una de las obligaciones previas a gozar de nuestros derechos está vinculada a no dejar pasar por alto a quienes abusan de posición, poder, privilegios o simplemente fuerza.
Es hora de dejar de quejarnos pasivamente y en secreto, y poner en evidencia que ya no vamos a permitir que nuestra participación civil promociones el sistema de injusticia en el que vivimos, y no hace falta la violencia o crueldad para poder manifestarse y exigir.
Quizás seamos los responsables de no acceder al derecho a la felicidad, simplemente por omisión.
Fundamentalmente si no estoy feliz con la sociedad en la que vivo, debería preguntarme, ¿Cuál es mi parte en todo esto?, y si respondo con honestidad, hacerme cargo de la parte que me corresponde, porque no hay causa y efecto, sino que la relación perpetúa la situación, es decir la sociedad es así, porque yo, (que la conformo), me comporto como lo hago, ya sea activa o pasivamente.
Una de las definiciones de alguien insano es: aquel que sigue haciendo las cosas como siempre las ha hecho y pretende obtener un resultado diferente, tal vez sea hora de ser protagonista y artífice de tu propia felicidad y dejar de esperar que los demás cambien.


Daniel Pacheco

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