Lo que no sabes que sabias

Estoy convencido de que absolutamente todo lo que nos ocurre en la vida tiene una causa y un propósito que en muchos casos puede escapar a nuestro conocimiento actual. Pero será develado a su debido tiempo, ya que somos seres temporales y, como tales, debemos aprender a esperar para comprender las causas de las experiencias que estamos viviendo. Todo lo que podemos observar a nuestro alrededor, referido a nuestra vida, no es lo que es, sino el reflejo de lo que ha sido: está en nosotros construir lo que vendrá, y crear las circunstancias para nuestro futuro.

Quién soy? Una persona que intenta superarse y ser un poquito mejor que el día anterior, con la única finalidad de vivir una vida feliz.


Este libro nos propone adoptar un comportamiento positivo que debe culminar, con un profundo sentido de agradecimiento por estar, simplemente estar en esta vida, ser quienes somos y participar en ella del modo en que lo hacemos. Nuestra evolución se va dando a través de cada experiencia y todas son absolutamente necesarias, tanto las que consideramos buenas, como malas, son imprescindible, y ocultan una lección que debe ser aprendida.

Editorial: De los cuatro vientos / ISBN: 978-987-564-931-6

Datos personales

Mi foto
Belgrano, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Nació en 1967 en Buenos Aires, Argentina, donde vive actualmente, después de haber vivido en Estados Unidos por 5 años, retornó a seguir trabajando en la superación personal y seminarios, tendiente al crecimiento espiritual de las personas.

Seguidores

domingo, 4 de julio de 2010

कुए क़ुइएरेस सबेर क़ुइएन सोय?

No es que jamás me lo hayan preguntado antes, lo que ocurre, simplemente es que nunca tuve el tiempo, la sabiduría o conocimiento suficiente como para poder expresarlo correctamente, más bien digo, el que dije que fui ayer, ya dejo de ser, y ocurre que me escape de mi mismo todo el tiempo, como la imagen virtual de un holograma al que jamás podremos fijar si continuamos moviendo la figura en busca de esa imagen que represente la totalidad, simplemente porque la misma no existe o no contamos con los instrumentos adecuados para saber mirar.
He sido: hijo, empleado, jefe, amigo, enemigo, amante, hermano, esposo, padre, cobarde, valeroso, triste, feliz, tonto, inteligente y tantas cosas más que no tendría ni el espacio, ni el tiempo para desplegar definiciones, aunque quizás te darían una pista que podamos poner en palabras que creamos como referencia concreta.
Hoy se que soy simplemente una subjetividad construida de todo aquello, mi historia, mis aconteceres, los efectos y desamores, las relaciones y la dudas; una subjetividad siempre inconclusa que como la vida misma deviene sin detenerse, que manifiesta su perfección en las constantes imperfecciones y como una gran obra de arte, te deja esperando que algún día se complete.
Esta metáfora de mi ser, soy. Construido por mi contexto temporo-espacial, explicado por un lenguaje que no creé, pero que aprendí a comprender a medias, como también aprendí a aceptarme así, un continuo proceso inacabado e inexacto que se busca entre los pliegues de la existencia, pero en realidad no existe, porque no soy una cosa, ni un nombre o una función, soy un cumulo de ideas, relaciones y posibilidades.
Al mismo tiempo puedo percibir una sensación corpórea real y tangible que me representa y me confiere identidad frente a quien crea estar conmigo, aunque no dejo de ser un reflejo de él, que interpreta desde si mismo lo poco que se muestra ante sus sentido de esa parte mía.
Naci alguna vez en algún lugar de este mundo sin saber de dónde vengo y menos aun a donde me dirijo, lo que si se y de eso no tengo dudas es que sea quien o como sea, es un privilegio y un placer estar aquí contigo, con ellos, y con aquellos a quienes no he conocido, que es maravilloso ser parte de un grupo llamado familia, sociedad, cultura, humanidad, universo; que me consigna la responsabilidad de ser digno de ser y al mismo tiempo me condiciona a cumplir mi parte como integrante y responsable de la complitud del todo, ya que sin mi algo estaría faltando y no me agrada la falta, aunque hay quienes manifiestan que la falta es la responsable del deseo.
Así que si algún día me cruzas, me construyes a tu antojo, me otorgas tus atributos más representativos y me llamas tu, apareceré ante ti como un espejismo en el desierto al que si intentas atrapar se aleja, porque solamente podemos fijar lo que ha dejado de vivir, lo que pasó y mientras un atisbo de vida exista en mis células seguiré transcurriendo, cambiando, creciendo o muriendo, pero siempre te mostraré una parte tuya y muy poco de lo mío que no sé como presentarte, ya que las palabras se enmudecen a la hora de nombrar lo que nos atraviesa y trasciende.
Ahora que sabes quién soy, te pediría me ayudes a construir un presente que sea compasivo, amable, pleno de felicidad, que por supuesto te incluya y a toda la vida representada en este mundo por los diferentes aspectos de la naturaleza, que tanto necesitamos y tanto nos necesita, porque la necesidad nos une inexorablemente en un camino de responsabilidad que jamás puede separarse y la que no podemos desconocer, aunque intentemos distraernos con espejitos de colores o brillos difusos y cambiantes, saliendo de un aparato de televisión, computadora o cualquiera sea el nuevo truco tecnológico que nos distrae de nosotros mismos por miedo a lo desconocido.
En definitiva, en respuesta a tu pregunta, te diría que soy tu, y tu eres yo, pero no termina ahí la historia, porque no estamos donde podemos buscarnos, sino entre eso que llamas yo y lo que yo llamo tu. La verdadera esencia no existe fuera de las relaciones que pensamos, actuamos y fomentamos a cada momento, luego, cuando la experiencia deja de tener acceso a los sentidos la incorporamos tal como las luz del sol incorpora la sombra de la noche que nunca se marcha, la hacemos nuestra o más bien nos hace suya, de la vida.
A propósito, no te olvides de darme lo que trajiste para darme y llevarte aquello que viniste a buscar, porque nadie se marcha sin lo que merece en la vida, y si por casualidad te quedaras algún día con algo que no te pertenece quiero que sepas que de nada te servirá, que lo único que conseguirás al conservarlo es agregarte peso y sufrimiento en un camino que no se detiene, ese mismo camino, constructo de nosotros y ellos que no tiene final y nos da la posibilidad de comenzar de nuevo siempre que nuestra intención contemple la totalidad y no una mezquina porción de lo que creemos ser.
Para resumir y clarificar lo que no he dicho, te voy a contar lo que me pasó una mañana:
Al abrir los ojos descubrí que había despertado de un sueño, casi sin saber cómo ni porque me levante, puse a calentar el agua, tome una ducha y prepare el café, mire por el balcón y en la copa de aquel árbol había dos románticas palomas acurrucadas protegiéndose mutuamente del frio y garúa exterior, y fue en ese momento que comprendí finalmente quien soy y nunca dejaré de ser:
“Soy ese sueño reparador que tuve, la suavidad y calor del agua en mi cuerpo, ese aroma y sabor delicioso del café de la mañana, mis pensamientos y soy cada uno de ustedes en mi recuerdo, mi narrativa y en mi corazón a cada instante.”
Gracias por hacerme ser, sigamos construyendo el mundo porque sin nosotros algo importante faltaría y nunca dejes de asistir a tu sita porque sin ti, no existiría yo.



Daniel Pacheco