Hay una figura legal de partícipe necesario en acciones delictivas, esta misma condición se da en todas nuestras relaciones, porque en cualquier vínculo estamos en relación con otro u otros y no hay forma de estar fuera del tipo de vínculo co-creado.
Deleuze dice que “somos un paquete de relaciones”, porque la complejidad del ser humano es tan grande que no podemos explicarnos fuera de los contextos donde nos movemos, contextos que nos influyen y al mismo tiempo son influidos por nuestra sola presencia. No por nada no es posible existir aisladamente y esto es un tema tan antiguo como la historia de la humanidad misma, somos los único animales que nacemos 12 o13 años antes de estar preparados para enfrentar el mundo y sobrevivir, dependemos absolutamente del cuidado de otros, (progenitores, tutores, o quienes nos cuidan), y aprendemos a vincularnos, a construir nuestro mundo en función de cómo sea esa relación, además del lenguaje que utilizamos, (el lenguaje determina la realidad), y es a partir de nuestro modelo interno, (mundo inseguro, agresivo, confuso, claro, violento, amable, seguro, maravilloso, y demás), que actuamos.
Cada uno de nosotros participa por acción u omisión en la sociedad construida históricamente por individuos que promueven y concretan con sus acciones el comportamiento social, que después creemos impuesto por alguien que en realidad no existe, no hay un cuerpo ya sea legal, grupal o individual que obligue a una sociedad a vivir de un modo determinado. Somos cada uno de nosotros los que aceptamos el rol pasivo de no comprometernos y detenernos en la queja o rumiacion del descontento que nos llevan nada más que a aumentar la sensación de impotencia y angustia por ser siempre victimas, sin saber que al mismo tiempo somos los victimarios.
Muchas veces decimos querer un cambio en la sociedad, estar cansados de la corrupción, la deshonestidad, impunidad y demás, pero actuamos de forma tal que promovemos lo mismo que criticamos, o sea, si podemos zafar de una multa coimeamos, si podemos no pagar por los derechos de autor compramos trucho, si no nos respetan en la calle no decimos nada y nos dejamos atropellar y así innumerables casos.
A decir de Spinoza: “…Consta, pues, por todo esto, que no nos esforzamos por nada, ni lo queremos, apetecemos ni deseamos porque juzguemos que es bueno, sino que, por el contrario, juzgamos que algo es bueno porque nos esforzamos por ello, lo queremos, apetecemos, deseamos.” (Spinoza, B., Ética, III.9, p. 112.), entonces esforzarnos por algo crea en realidad aquello que es bueno para nosotros, consiguientemente si la sociedad en la que vivimos no es buena, (y eso si lo sabemos), valdría la pena, según lo expresado por Espinoza hacer el esfuerzo de participar y cambiar la parte de la sociedad a la que tenemos acceso, sin ir más lejos que hasta nuestro circulo de influencia, (familia, amigos, vecinos o instituciones donde participamos), que generalmente es menor que el circulo interés, porque decir cambiar la sociedad suena faraónico, pero ser honesto, íntegro en nuestras relaciones, hacer lo mejor que podamos en todas nuestras ocupaciones y exigir que los demás respeten a los otros, a sí mismos y a nosotros está al alcance de todos.
Muchos sociólogos, políticos, psicólogos sociales y comunicadores describen lo que ocurre y refutan la posibilidad de cambio inmediato con estadísticas prejuiciosas. Hablar de lo que “es”, no hace más que fijarlo, una cosa es considerar lo está ocurriendo para buscar sus causas, (siempre en el pasado), y otra muy diferente leer el presente en función de proponer el posible cambio y actuar en consecuencia aun en contra de las estadísticas. En este sentido plantear el objetivo deseado, sus metas y ponernos en marcha hace que estemos en el campo de lo “posible”, en las circunstancias antes descriptas estamos hablando de lo probable y como es sabido: si no hacemos más que hablar de lo que se ve, esto se acrecienta y consolida, disminuyendo las posibilidades de que una nueva, fresca y en muchos casos deseada visión tome forma.
Quizás lo que necesitamos comprender es que la realidad es una construcción subjetiva, y que fuera de esa subjetividad hay muy pocas cosas objetivas, además nuestras construcciones están cargadas de condicionamientos familiares, sociales, lingüísticos, históricos y perceptivos que sin un análisis profundo y sincero se hacen muy difíciles de percibir y sortear.
Daniel Pacheco
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Lo que no sabes que sabias
Estoy convencido de que absolutamente todo lo que nos ocurre en la vida tiene una causa y un propósito que en muchos casos puede escapar a nuestro conocimiento actual. Pero será develado a su debido tiempo, ya que somos seres temporales y, como tales, debemos aprender a esperar para comprender las causas de las experiencias que estamos viviendo. Todo lo que podemos observar a nuestro alrededor, referido a nuestra vida, no es lo que es, sino el reflejo de lo que ha sido: está en nosotros construir lo que vendrá, y crear las circunstancias para nuestro futuro.
Quién soy? Una persona que intenta superarse y ser un poquito mejor que el día anterior, con la única finalidad de vivir una vida feliz.
Este libro nos propone adoptar un comportamiento positivo que debe culminar, con un profundo sentido de agradecimiento por estar, simplemente estar en esta vida, ser quienes somos y participar en ella del modo en que lo hacemos. Nuestra evolución se va dando a través de cada experiencia y todas son absolutamente necesarias, tanto las que consideramos buenas, como malas, son imprescindible, y ocultan una lección que debe ser aprendida.
Editorial: De los cuatro vientos / ISBN: 978-987-564-931-6
Quién soy? Una persona que intenta superarse y ser un poquito mejor que el día anterior, con la única finalidad de vivir una vida feliz.
Este libro nos propone adoptar un comportamiento positivo que debe culminar, con un profundo sentido de agradecimiento por estar, simplemente estar en esta vida, ser quienes somos y participar en ella del modo en que lo hacemos. Nuestra evolución se va dando a través de cada experiencia y todas son absolutamente necesarias, tanto las que consideramos buenas, como malas, son imprescindible, y ocultan una lección que debe ser aprendida.
Editorial: De los cuatro vientos / ISBN: 978-987-564-931-6
Datos personales
- Daniel E. Pacheco
- Belgrano, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
- Nació en 1967 en Buenos Aires, Argentina, donde vive actualmente, después de haber vivido en Estados Unidos por 5 años, retornó a seguir trabajando en la superación personal y seminarios, tendiente al crecimiento espiritual de las personas.
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jueves, 10 de junio de 2010
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